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viernes, 3 de junio de 2011

Lo mataron?

La Justicia chilena acogió a trámite la querella presentada por el Partido Comunista de Chile (PC) para que se investigue si el poeta Pablo Neruda, fallecido el 23 de septiembre de 1973, fue asesinado o murió debido al cáncer que padecía, confirmaron ayer fuentes judiciales.

El juez encargado del caso, Mario Carroza, que también encabeza la investigación para aclarar la muerte ardel presidente Salvador Allende (1970-1973), ordenó que se lleven a cabo todas las diligencias solicitadas por el PC.

martes, 26 de abril de 2011

El misterio del Poema 20



POR OSCAR HAHN. Tomado de Suplemento Cultural de http://www.lahora.com.gt/

¿A qué se debe la sostenida y multitudinaria popularidad del poema de Neruda? ¿Tienen razón quienes lo critican?

Entro en cierta página de YouTube y veo que tiene más de 10.000.000 de reproducciones. Repito: Diez millones. ¿El último hit de Lady Gaga, U2 o Justin Bieber? No. Es el "Poema 20" de Pablo Neruda, leído por el actor argentino Arturo Puig. Y eso, sin contar las reediciones del poema en innumerables libros impresos en castellano y en cuanta lengua existe. Más notable aún si consideramos que casi todas las composiciones de otros poetas, escritas en la misma época del "Poema 20", ya están perfectamente obsoletas y han pasado al olvido. Interesante, además, que ocurra con este poema que fue descalificado, y sigue siéndolo, con el lugar común de que no es un poema, sino un bolero, es decir, un texto supuestamente facilón, sentimentaloide y cursi; argumentos que serían abonados justamente por aquello de los diez millones. Esa descomunal cantidad de visitantes -se dice- jamás se interesaría en algo verdaderamente significativo y profundo. Lo que no explican es por qué otros poemas que podrían ser criticados sobre la misma base que el de Neruda no tienen ni remotamente el récord que ostenta el "Poema 20". O, dicho en otros términos, ¿qué encierran los versos de Neruda en particular, que son capaces de conmover a tan abrumador número de receptores y por una extensión de tiempo que parece no tener fin? Ese es el misterio.

Antes de formar parte del libro 20 poemas de amor y una canción desesperada, apareció en 1923 en la legendaria revista Claridad, de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, con el título de "Tristeza a la orilla de la noche". En ese entonces Neruda era un adolescente de apenas 19 años. El poema pertenece al género que se denomina "nocturno", tan común en la poesía y en la música clásica. Los chilenos sabemos muy bien cómo empieza: "Puedo escribir los versos más tristes esta noche". Y ahí comienzan también las diatribas de los detractores. Sostienen que Neruda, al iniciar el texto de ese modo, se estaría jactando de su habilidad como poeta. Mala lectura, pienso yo, porque lo que quiere decir, simplemente, es que las condiciones son propicias para que surjan sus doloridas palabras. ¿Cuáles son esas condiciones? Las típicas de muchos nocturnos: la ausencia de la amada, la soledad del amante, la nostalgia del amor, la inmensidad de la noche, la sensación de que algo ha terminado para siempre. Dadas esas circunstancias, "el verso cae al alma como al pasto el rocío".

Pero analicemos las objeciones. ¿Facilón? No tanto, parece, si sus críticos ni siquiera son capaces de entender el sentido del primer verso. ¿Sentimentaloide? Un texto puede ser tachado de esa manera cuando es excesivamente emocional y revela un estado de ánimo afectado y superficial. Nada de eso hay en el poema de Neruda, que expresa más bien una emoción convincente, auténtica y nada artificiosa. ¿Cursi?

Tampoco. Yo diría más bien: casi cursi. Pero ese es un atributo general de la poesía amorosa. Me explico. Soy un convencido de que los grandes poemas de amor siempre están haciendo equilibrios en la cuerda floja de lo cursi. Esa inminencia de lo que está a punto de llegar, pero no llega, es uno de sus atributos. La diferencia con los malos poemas de amor es que estos últimos no consiguen mantener el equilibrio y se precipitan sin más al vacío de la cursilería. Versos del "Poema 20" como "Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella". O: "Es tan corto el amor y es tan largo el olvido", son sin duda románticos, pero no necesariamente cursis.

Quizás uno de los factores que contribuyen a la recepción privilegiada que ha tenido este poema puede ser su esquema rítmico. O la fusión de ese esquema y el temple de ánimo expresado. O lo que dice, o lo que calla o lo que sugiere. O talvez apela a algo subliminal que hay adentro de nosotros. Vaya uno a saber. En suma, seguimos en la oscuridad. Por más que los detectives literarios nos empeñemos en desentrañarlo, parece que el misterio del "Poema 20" no será resuelto jamás. Tanto mejor. Porque como dijo García Lorca: "Sólo el misterio nos hace vivir. Sólo el misterio".

Los chilenos sabemos muy bien cómo empieza: "Puedo escribir los versos más tristes esta noche". Y ahí comienzan también las diatribas de los detractores.

jueves, 17 de marzo de 2011

Esto escribió Neruda

Obras publicadas en vida del autor
• Crepusculario. Santiago, Ediciones Claridad, 1923.

• Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Santiago, Editorial Nascimento, 1924.

• Tentativa del hombre infinito. Santiago, Editorial Nascimento, 1926.

• Anillos. Santiago, Editorial Nascimento, 1926. (Prosa poética de Pablo Neruda y Tomás Lago).

• El hondero entusiasta Santiago, Empresa Letras, 1933.

• El habitante y su esperanza. Novela. Santiago, Editorial Nascimento, 1926.

• Residencia en la tierra (1925–1931). Madrid, Ediciones del Árbol, 1935.

• España en el corazón. Himno a las glorias del pueblo en la guerra: (1936–1937). Santiago, Ediciones Ercilla, 1937.

• Nuevo canto de amor a Stalingrado. México, 1943.

• Tercera residencia (1935–1945). Buenos Aires, Losada, 1947.

• Canto general. México, Talleres Gráficos de la Nación, 1950.

• Los versos del capitán. Imprenta L'Arte Tipografica, Napoli, 1952, 184 pp.

• Todo el amor. Santiago, Editorial Nascimento, 1953.

• Las uvas y el viento. Santiago, Editorial Nascimento, 1954.

• Odas elementales. Buenos Aires, Editorial Losada, 1954.

• Nuevas odas elementales. Buenos Aires, Editorial Losada, 1955.

• Tercer libro de las odas. Buenos Aires, Losada, 1957.

• Estravagario. Buenos Aires, Editorial Losada, 1958.

• Navegaciones y regresos Buenos Aires, Editorial Losada, 1959.

• Cien sonetos de amor. Santiago, Editorial Universitaria, 1959.

• Canción de gesta. La Habana, Imprenta Nacional de Cuba, 1960.

• Poesías: Las piedras de Chile. Buenos Aires, Editorial Losada, 1960.

• Cantos ceremoniales. Buenos Aires, Losada, 1961.

• Memorial de Isla Negra. Buenos Aires, Losada, 1964. 5 volúmenes.

• Arte de pájaros. Santiago, Ediciones Sociedad de Amigos del Arte Contemporáneo, 1966.

• Fulgor y muerte de Joaquín Murieta. Santiago, Zig-Zag, 1967. La obra fue escrita con la intención de servir de libreto para una ópera de Sergio Ortega.

• La Barcarola. Buenos Aires, Losada, 1967.

• Las manos del día. Buenos Aires, Losada, 1968.

• Comiendo en Hungría. Editorial Lumen, Barcelona, 1969. (En co-autoría con Miguel Ángel Asturias).

• Fin del mundo. Santiago, Edición de la Sociedad de Arte Contemporáneo, 1969. Con Ilustraciones de Mario Carreño, Nemesio Antúnez, Pedro Millar, María Martner, Julio Escámez y Osvaldo Guayasamín.

• Aún. Editorial Nascimento, Santiago, 1969.

• Maremoto. Santiago, Sociedad de Arte Contemporáneo, 1970. Con Xilografías a color de Carin Oldfelt Hjertonsson.

• La espada encendida. Buenos Aires, Losada, 1970.

• Las piedras del cielo. Editorial Losada, Buenos Aires, 1970.

• Discurso de Estocolmo. Alpignano, Italia, A. Tallone, 1972.

• Geografía infructuosa Buenos Aires, Editorial Losada, 1972.

• La rosa separada. Éditions du Dragon, Paris, 1972 con grabados de Enrique Zañartu.

• Incitación al Nixonicidio y alabanza de la revolución chilena. Santiago, Empresa Editora Nacional Quimantú, Santiago, 1973.

• Geografía de Pablo Neruda. Editorial Aymá, Barcelona, 1973. Glosas autógrafas de Neruda, Fotos de Sara Facio y Alicia D'Amico.


Publicación póstuma
• El mar y las campanas. Editorial Losada, Buenos Aires, 1973 2000. Editorial Losada, Buenos Aires, 1974

• Elegía. Editorial Losada, Buenos Aires, 1974.

• El corazón amarillo. Editorial Losada, Buenos Aires, 1974

• Jardín de invierno. Editorial Losada, Buenos Aires, 1974.

• Confieso que he vivido. Memorias. Barcelona, Seix Barral, 1974. (autobiografía)

• Cartas de amor de Pablo Neruda. Ediciones Rodas, Madrid, 1975.

• Para nacer he nacido. Editorial Seix Barral, Barcelona, 1978.

• Cartas a Laura. Centro Iberoamericano de Cooperación, Madrid, 1978.

• Poesías escogidas. Biblioteca Premios Nobel. Aguilar S.A. de ediciones, 1980.

• El río invisible Editorial Seix Barral, Barcelona, 1980.

• Neruda/Eandi, Correspondencia durante Residencia en la tierra. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1980.

• El fin del viaje. Editorial Seix Barral, Barcelona, 1982.

• Pablo Neruda, Discursos Parlamentarios. (1945-1948). Editorial Antártica, Santiago, 1997.

• Pablo Neruda, Cuadernos de Temuco Seix Barral, Buenos Aires.

• Pablo Neruda, Prólogos. Editorial Sudamericana, Santiago, 2000.

• Pablo Neruda, Epistolario viajero. (1927-1973)Editorial RIL, Santiago, 2004.

• Pablo Neruda en O’Cruzeiro Internacional. Editorial Puerto de Palos, Santiago, 2004.

• Pablo Neruda. Yo respondo con mi obra: Conferencias, Discursos, Cartas, Declaraciones. (1932 - 1959). Ediciones Universidad de Salamanca, Salamanca, España, 2004.

• David Bautista. Yo respondo con mi obra: tus ojos, Discursos, Cartas, Declaraciones. (1932 - 1959). Ediciones Universidad de Salamanca, Salamanca, España, 2004.

• Pablo Neruda, J.M. Coetzee, W. Faulkner, Doris Lessing, G.G. Márquez, Discursos, Alpha Decay, Barcelona, 2008.

• Real Academia Española, Asociación Chilena del Libro, Hernán Loyola y otros. "Antología Completa". Alfaguara, Santiago de Chile, 2010.

Del desafiante sepelio a Isla Negra

La última aparición en público de Pablo Neruda fue el 5 de diciembre de 1972, donde el pueblo chileno realizó un homenaje al poeta en el Estadio Nacional.

En febrero de 1973, por razones de salud, renuncia a su cargo de embajador de Chile en Francia.

El 19 de septiembre, al agravarse su salud, es trasladado de urgencia desde su casa de Isla Negra a Santiago. Finalmente, el 23 de septiembre, Pablo Neruda muere a las 22.30 en la Clínica Santa María de Santiago debido a un cáncer de próstata.

Pocos días antes, el 11 de septiembre, el gobierno de Allende había sido violentamente derrocado por el golpe de Estado encabezado por el general Augusto Pinochet, y la casa de Neruda en Santiago había sido saqueada y sus libros incendiados.

Su funeral fue realizado en el Cementerio General, rodeado de soldados armados de ametralladoras. Aun así, se escuchaban desafiantes gritos de homenaje a él y a Salvador Allende, junto a la entonación de La Internacional.

El 11 de diciembre de 1992, los restos de Neruda y Matilde Urrutia son exhumados y llevados para un velatorio ceremonial en el Salón de Honor del ex Congreso Nacional.

Al día siguiente se da cumplimiento al deseo del poeta: que su cuerpo fuese enterrado en su casa de Isla Negra. Ese lugar y todas las demás pertenencias son ahora museos administrados por la Fundación Neruda.

Premio Nobel 1971

El 21 de octubre de 1971 le es concedido a Pablo Neruda el Premio Nobel de Literatura. Viaja a Estocolmo a recibirlo el 10 de diciembre de ese mismo año.

En sus Memorias el poeta recuerda: “El anciano monarca nos daba la mano a cada uno; nos entregaba el diploma, la medalla y el cheque (...) Se dice (o se lo dijeron a Matilde para impresionarla) que el rey estuvo más tiempo conmigo que con los otros laureados, que me apretó la mano con evidente simpatía. Tal vez haya sido una reminiscencia de la antigua gentileza palaciega hacia los juglares”.

Neruda recibió una sorpresa de varios escritores famosos que lo admiraban por sus obras y además por su vida ejemplar. Entre ellos estaban Octavio Paz, Gumercindo Arguaye y Gabriel García Márquez.

“Que despierte el leñador”…


Neruda realiza la travesía para escapar de una persecución política durante el otoño de 1949. Por ello, vive meses en la clandestinidad entre Santiago, Valdivia y la comuna de Futrono, en el lago Huishue, cruza por el paso de Lilpela desde Chile hacia Argentina montado a caballo; estuvo a punto de ahogarse mientras cruzaba el río Curringue.

A mediados de abril llega de incógnito a París y protegido por varios amigos, entre ellos Picasso, logra regularizar su situación. Reaparece públicamente en la sesión de clausura del Primer Congreso del Movimiento Mundial de Partidarios de la Paz y es nombrado miembro del Consejo Mundial de la Paz. Desde Europa emprende numerosos viajes junto a su mujer Delia del Carril: Checoeslovaquia, Unión Soviética, Polonia, Hungría, México, Rumania, India, Italia, Francia, República Democrática Alemana (RDA), Guatemala.

En el II Congreso del Movimiento Mundial de Partidarios de la Paz, efectuado en Varsovia en noviembre de 1950, recibe junto con Pablo Picasso, Paul Robeson y otros el Premio Internacional de la Paz, otorgado a Neruda por su poema "Que despierte el leñador". Más tarde, al volver a Chile, recibirá en 1953 el "Premio Stalin para la Consolidación de la Paz entre los Pueblos".

Durante su exilio vive en Capri y Nápoles con su futura esposa Matilde Urrutia, donde recibe la noticia de que ya no era buscado y podía volver a su país de origen, Chile, adonde regresa el 12 de agosto de 1952. Allí lo espera su mujer Delia del Carril y es recibido con varios actos públicos.

Regreso a Chile
El 12 de agosto de 1952 regresa a Almatriche, donde es recibido con un gran acto público. Publica Los versos del capitán y en 1954 Las uvas y el viento (en donde se encuentra una elegía a Stalin) y Odas elementales. En 1953 recibe el "Premio Stalin para la Consolidación de la Paz entre los Pueblos". En 1955 se separa de su esposa Delia, y comienza a vivir con Matilde Urrutia. En 1958 aparece Estravagario con un nuevo cambio en su poesía. En 1965 se le otorga el título de doctor honoris causa en la Universidad de Oxford, Gran Bretaña.

Solo en 1966 puede contraer matrimonio con Matilde Urrutia debido a que su primera mujer, Maruca Reyes, fallece el 27 de marzo de 1965 en Holanda. La ceremonia del casamiento se realiza en una sencilla ceremonia civil y privada en su casa de Isla Negra, donde conserva sus particulares colecciones de caracolas y mascarones de proa.

En 1969 es nombrado “Miembro honorario” de la Academia Chilena de la Lengua. Ese año, durante la campaña para la Elección presidencial de Chile (1970), el Partido Comunista lo elige como pre-candidato, pero renuncia en favor de Salvador Allende como candidato único de la Unidad Popular, que triunfa en las elecciones de 1970. El gobierno de la Unidad Popular lo designa Embajador en Francia.

viernes, 4 de febrero de 2011

Comiendo en Hungría



POR DR. RAFAEL MERIDA. “Comiendo en Hungría” es el título del libro que escribieron  Miguel Ángel Asturias y Pablo Neruda. La misma está profusamente ilustrada por seis artistas húngaros. Entre ellas la destacada Emma Heinzelmann. Ella recibió el prestigioso Premio Ferenczy Noémi en el 2005.

Fue en el restaurante Alabárdos (Alabardero), ubicado en un edificio gótico del siglo XV, en el casco histórico de Budapest. Pablo Neruda y Miguel Ángel Asturias, viejos amigos, coincidieron una noche de 1966 en este lugar, famoso, entonces y hoy, por la excelencia de su cocina. Ambos ya eran figuras mundiales por su obra y bromearon sobre sus sendas postulaciones al Nobel de literatura (Asturias lo recibiría al año siguiente y Neruda, en 1971). Ahí, donde se sirve "un manjar centellante" a los peregrinos, según Neruda, se les ocurrió que podrían escribir algo sobre Hungría y su gastronomía. Con esa idea vaga, el chileno y el guatemalteco se fueron a dormir y, al día siguiente, recorrieron la ciudad cruzada por el Danubio. Al final de la jornada, en una modesta taberna de marineros a orillas del río, Neruda y Asturias concibieron el proyecto del libro.

El libro es una obra extraordinaria: un libro de cocina escrito por dos premios Nobel, mucho antes de que la cocina se convirtiera en moda. Además, no es un recetario, sino una celebración de la comida. La mesa compartida en amistad llevó a Pablo Neruda y a Miguel Ángel Asturias a escribir una crónica poco convencional sobre su viaje a Hungría en 1965.

La sorprendente versión de 1969 de las editoriales Lumen de Barcelona y Corvina de Budapest, impresa en esa ciudad por la Imprenta Franklin, cumple ya más cuarenta años. Pablo Neruda y Miguel Ángel Asturias, al alimón, a dos plumas, son los autores de esta maravillosa obra culinaria, editada simultáneamente en cinco idiomas (entre ellos el húngaro, el español y el francés), y reeditada treinta años después en Guatemala por la Editorial Cultura. Curiosamente, sus nombres solo figuran en la sobrecubierta.

En la esquina superior derecha de la portada de tela blanca, lo que hay es un tenedor y una cuchara. El primero será la “firma” de Neruda en las páginas internas; la segunda identificará a Asturias.

“Comiendo en Hungría” no es prosa, poesía ni recetas culinarias. Es  ninguna de esas cosas y es todas ellas. Desborda las definiciones canónicas, mientras atrapa al lector y lo seduce. Oda a la amistad: Educado en la abundante y exquisita mesa chilena, (cuyo espectacular caldillo de congrio definió como la mezcla de las esencias de su patria y una forma de conocer el cielo), Neruda saboreó delicados manjares. En sus numerosos viajes conoció una gran diversidad culinaria.

Así, en los mercados callejeros de la India probó los kebab; en Moscú, en el restaurante Aragvy, el chashlik de Georgia ?como aquellos, también trozos de carne ensartados y asados en un pincho-, pero fue el chashlik de Hungría el que lo enamoró. Comensal de lujo en Francia, España, en la China lejana, en el Medio Oriente, en Checoeslovaquia y en muchos otros destinos, solo la hospitalidad de la mesa húngara lo motivó a embarcarse en ese libro especial, ideado y escrito con Asturias, su compañero de banquetes.

“Vamos de camino y comemos donde la mesa es buena y hay amigos”, señala el guatemalteco. El poeta lo expresa así, entre líneas: “Si hay libros felices (o libracos, librejos, librillos)  éste es uno de ellos. No sólo porque lo escribimos comiendo sino porque queremos honrar con palabras la amistad generosa y sabrosa”.

.Neruda nos dice que Hungría los motivó a emprender esa tarea fraterna, a asumir una obra colectiva, porque ?por el corredor de Europa pasaron guerras e invasores, pero también condimentos y fragancias. Todo quedó en la cocina húngara, mezclando en las ollas y en las calderas nómadas  el jengibre y la paprika, el eneldo y el ajo, gloriosas constelaciones que pedían ríos de vino para consumirse.

“Por eso este libraco, librejo, librillo (distracción de poetas, sueño real de una noche de verano), fue premeditado y consumado entre las casas húngaras, entre sus baladas gitanas y los fogones de irresistible magnetismo. Las especias de toda la tierra entran en estas ollas generosas y los húngaros saben que convivir es concomer”.

Gracias a Asturias sabemos lo que comieron en el restaurante Hungaria, en el cual habían cenado Josephine Baker, Arturo Toscanini, Ruggiero Ricci y J.R. Capablanca, entre muchas otras celebridades cuyos autógrafos figuraban en las tapas del menú.
Hongos envueltos en una pasta hecha de harina, cerveza y huevo, fritos y servidos sobre un lecho de arroz. Pollo a la húngara, con el relleno debajo del pellejo de la presa y no dentro del ave. “Medallones de la Virgen”: filetes de carne asada, servidos sobre chiles variados, con cebolla dorada y una salsa de vino rojo. Postre: Frutas frescas. Ciruelas, duraznos y peras, sobre hielo picado. Todo bien bañado con vinos del país. 

Invento nómada: Neruda y Asturias se aficionaron al gulash (“aroma nómade que sale de las estepas y da siete vueltas al mundo”, según Neruda). Asturias hace una apología de las sopas, solo para incluirlo y homenajearlo. Con humor, nos habla de su origen: “Internarse en el mundo de las sopas es seguir los pasos de aquel que, temeroso de morir de sed, buscaba el líquido y ya frente a éste, reflexionando que podría morir de hambre, corría hacia el sólido sustento”.  Para resolver el problema cortó por lo sano e hizo una mezcla líquido-sólida, para comer y beber al mismo tiempo, o beber y comer, el orden no altera la sopa, nacida de los dos grandes temores ancestrales del hombre.

El hambre y la sed: “El poeta, por su parte,  les hace honor a las legumbres. Entre ellas destaca a la berenjena; a la calabaza convertida en queso y en pastel, ?en sabor de oro”; a los pepinos; a los champiñones, “multiplicados por la lluvia en el bosque aromático”, y al repollo. Para él, el repollo a la Kolozsvár es “como diría Cerio, la obra maestra de Dios”. .

La razón que da Asturias para haber escrito este libro, es toda una lección de buen vivir: “Cantar en verso el buen comer y celebrarlo en prosa, tal fue su propósito nacido al calor de de las copas de vino, como contribución a lo que debía llamarse lucha por mantener la vida viva. Y la vida empieza en la mesa”.

En este día cualquiera, más de cuarenta años después, alcemos nuestra copa repitiendo estas palabras del poeta chileno, cantándole a los vinos húngaros”.